Transiciones Sostenibles

Aprendizajes desde el territorio

En marzo de 2026  más de 30 personas nos reunimos en la Estancia La María Elena de Ingleby Farms para conocer avances de investigación aplicada a la producción sostenible. 

La convocatoria reafirmó el compromiso del grupo humano y las instituciones que representamos para avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles, y remarcó el valor de estas instancias para el aprendizaje colectivo y el diálogo entre ciencia y producción.

El encuentro fue la continuación de la primera visita que realizamos a estos campos de la empresa Ingleby en Mercedes, donde están implementando distintas alternativas para el manejo convencional de cultivos. Allí, investigadores y profesionales del sector productivo, consolidamos un espacio donde la observación directa y el intercambio de experiencias permiten avanzar hacia soluciones concretas.

El valor de los laboratorios vivos

Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue conocer de primera mano los resultados de dos proyectos de investigación que se están implementando en el predio. Estos ensayos reflejan una apuesta clara: generar conocimiento en condiciones reales de producción, abordando la complejidad propia de los sistemas agrícola-ganaderos. 

Este enfoque, que ya se venía implementando en Uruguay por algunos grupos de investigación de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República (Udelar) permite obtener resultados más aplicables, fundamentales para orientar decisiones tanto a nivel productivo como de políticas públicas. 

Además de contar con el apoyo de la Udelar, la iniciativa obtuvo apoyo financiero de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Desde nuestro proyecto, aportamos una visión científica sólida sobre la ecología del paisaje de los sistemas productivos, fundamentada en años de investigación aplicada a entornos similares, principalmente en Argentina.

Policultivos: explorando cómo reducir el uso de insumos

Uno de los proyectos abordados se centra en el uso de policultivos de soja y maíz en franjas como estrategia para enfrentar el control de chinches, uno de los principales desafíos del cultivo de soja. La estrategia utilizada fue diversificar los cultivos en el espacio para generar efectos de barrera que dificulten el acceso de estas plagas, y, en simultáneo, promover la presencia de organismos benéficos. 

Los resultados observados hasta ahora mostraron que si bien esta estrategia puede favorecer ciertos equilibrios ecológicos, no resulta suficiente por sí sola para mantener las poblaciones por debajo de los umbrales de daño. Esto evidencia la necesidad de combinar distintas herramientas de manejo.

A partir de este ensayo  avanzamos en la comprensión de la complejidad que presentan los sistemas productivos, donde la reducción del uso de insumos químicos requiere enfoques integrados y ajustes finos.

Zonas buffer y rediseño del paisaje para cuidar el agua

 

Otro abordaje que conocimos involucra el rediseño del paisaje productivo para mejorar la calidad del agua en los sistemas agrícola-ganaderos. Se trata de pensar la producción más allá del rendimiento a corto plazo,  restaurar  los servicios ecosistémicos y mejorar la sostenibilidad.

En la cuenca que visitamos, el objetivo del rediseño es reducir la pérdida de nutrientes, principalmente el fósforo, y mitigar impactos ambientales negativos; concretamente, la propuesta combina la exclusión de ganado en áreas sensibles, la restauración de vegetación nativa, el manejo del pastoreo y la optimización de la fertilización. 

Aprendizajes y desafíos

Las experiencias presentadas reflejan tanto avances como limitaciones, y ponen en evidencia que las transiciones hacia sistemas sostenibles involucran prácticas de manejo en entornos  inciertos, donde la evaluación y el reajuste debe ser constante.

Las alternativas implementadas pueden funcionar, aunque necesitamos seguir investigando e intercambiando desde la ciencia y la experiencia; evaluar cada contexto y generar conocimientos sólidos que permitan tomar acciones más ajustadas.

Sin duda este encuentro sirvió para analizar en conjunto, en el propio laboratorio vivo, qué factores pudieron haber limitado él éxito de los ensayos. Fue realmente enriquecedor conocer distintas miradas y propuestas para futuros ensayos.

El potencial de la articulación

La participación de equipos de investigación de la Universidad de la República y el Instituto Saras junto con actores del ámbito técnico y empresarial, fue clave para el desarrollo de estos proyectos. Destacamos el valor de esta colaboración para impulsar innovaciones basadas en evidencia.

En un contexto global marcado por múltiples crisis, estas iniciativas aportan evidencia concreta y aprendizajes situados, fundamentales para avanzar hacia sistemas productivos que, además de sostenibles, sean resilientes y estén alineados con las demandas actuales del mercado.