María Fernanda es doctora en Etnología y antropóloga, e investiga en el Laboratorio de Animales del Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura de París, Francia.
Desde su área de investigación, busca responder qué quieren decir las transiciones agroalimentarias a sistemas más sostenibles, es decir, qué significa la sustentabilidad a la luz del «trabajo vivo».
La transición agrícola no alcanza con dar una respuesta biofísica a la manera de hacer crecer animales y plantas; digamos que la sustentabilidad o, al menos, más sustentabilidad, no es admisible sin la consideración de la dimensión sensible del trabajo interespecífico, del trabajo vivo.
Ciertamente, si bien podemos hacer una descripción de las tareas que implican el trabajo de la agricultura, en su sentido más amplio, lo cierto es que los hombres y mujeres deben invertir su inteligencia y subjetividad para poder resolver los imponderables que resisten la prescripción del trabajo, de manera de alcanzar a realizar la tarea esperada.
El trabajo vivo es la fuente de la posibilidad de producirse a sí mismo, a través de los esfuerzos realizados, el cuerpo produce un nuevo registro de sensibilidad, un conocimiento que aparece como condición material para la virtud en el trabajo. Y es que en el reconocimiento del trabajo no solo está la utilidad, alimentar las poblaciones futuras, por ejemplo, sino también hacer un bello trabajo, algo que viene del reconocimiento de colegas, que pueden advertir la virtud y alimentarse del ejemplo.
En otras palabras, el trabajo no es solo su producto material (la riqueza material), es capaz de producir humanidad, como también animalidad y vegetalidad, en la modelación mutua gracias a las formas de conducir las fuerzas generativas de la vida (riqueza inmaterial).
El hecho de trabajar con plantas y animales, con seres vivos y sensibles, obliga además a abrirse a otros mundos poblados de otras entidades, como el suelo o el agua, y con ello, a una ampliación de la sensibilidad para encontrar el justo medio, que conduzca sin oprimir la vida, para que esta se exprese en las mejores condiciones.
Tener tiempo para recorrer los campos, para visitar los cultivos, para estar con las plantas y los animales, es parte de la educación de la atención que hace crecer el oficio en el cuerpo, la maestría de los gestos, pero además es parte de las razones principales por las cuales alguien opta ser ganadero, hortícola o granjero. Y es que el trabajo no solo es encontrar el sentido a través de la utilidad a la sociedad y a sus familias, ello empobrecería la vida rápidamente, el trabajo también es placer de encontrarse con colegas, de hacer las recorridas, de estar con sus plantas y animales, de hacer bien el trabajo.